Puede que no veamos correctamente las cosas porque esperamos algo completamente diferente de lo que el poder de la provisión realmente es.

Todo el proceso de provisión empieza cuando tú ofreces lo que tienes sin importar si es o no suficiente para ti.

Cuando Eliseo cayó enfermo de muerte, Joás, rey de Israel, fue a verlo. Echándose sobre él, lloró y exclamó:
¡Padre mío, padre mío, carro y fuerza conductora de Israel!
– 2 Reyes 13.14 NVI

Debes saber que Eliseo era más que un predicador, en realidad, era todo el sistema de defensa de una nación. Pero observa que Eliseo no previene los ataques del enemigo. Simplemente les daba la fuerza para luchar.

Por lo general, solemos confundir la provisión de Dios con la prevención de problemas.

 

El poder de la provisión

Eliseo le dijo:
―Consigue un arco y varias flechas.

Joás así lo hizo. Luego Eliseo le dijo:
―Empuña el arco.

Cuando el rey empuñó el arco, Eliseo puso las manos sobre las del rey y le dijo:
―Abre la ventana que da hacia el oriente.

Joás la abrió, y Eliseo le ordenó:
―¡Dispara!

Así lo hizo. Entonces Eliseo declaró:
―¡Flecha victoriosa del Señor! ¡Flecha victoriosa contra Siria! ¡Tú vas a derrotar a los sirios en Afec hasta acabar con ellos! Así que toma las flechas —añadió.

El rey las tomó, y Eliseo le ordenó:
―¡Golpea el suelo!

Joás golpeó el suelo tres veces, y se detuvo. Ante eso, el hombre de Dios se enojó y le dijo:
―Debiste haber golpeado el suelo cinco o seis veces; entonces habrías derrotado a los sirios hasta acabar con ellos. Pero ahora los derrotarás solo tres veces.
– 2 Reyes 13.15-19 NVI | El poder de la provisión

Dios te da la victoria pero es tu responsabilidad hacer el intento. Especialmente porque vas a fallar un 100% de los intentos que no hagas.

Al fin de cuentas, no fue la falta de armas sino la falta de voluntad lo que no permitió que tuviera la victoria.

Debes tomar una decisión: ¿Vas a llorar por lo que estás perdiendo? ¿O vas a usar las armas que quedan? Porque lo que veas depende de ti.

Tu perspectiva está conectada a tu provisión.

Me alegro muchísimo en el Señor de que al fin hayan vuelto a interesarse en mí. Claro está que tenían interés, solo que no habían tenido la oportunidad de demostrarlo. No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre.
– Filipenses 4.10-11 NVI

Esta es la palabra de Pablo sobre la provisión. Él dice que su problema creaba una oportunidad aunque la provisión era buena, no era necesaria, ya que Pablo aprendió a vivir en la riqueza y en la pobreza.

Cuando este vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna. Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo:
―¡Míranos!
– Hechos 3.3-4 NVI | El poder de la provisión

Permíteme resaltar la palabra vio que habla sobre la visión. Porque si el enemigo es capaz de cegarte acerca de tus necesidades, también podrá cegarte acerca de tu provisión.

Lo que Dios quiere para ti es que puedas ver tu situación a través del lente de la provisión.

 

El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo.
―No tengo plata ni oro —declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!
– Hechos 3.5-6 NVI

Y si las ventanas están cerradas, ¿Por qué no las abres?

Dios te está diciendo: No necesito que sientas, necesito que prediques.

Creo que esto es todo para este mensaje, vamos a continuar con la serie aquí: [Work Your Window].

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