En este mensaje vamos a hablar sobre los agravios, es decir, sobre las ofensas que según Dante Gebel tienen varios niveles de dificultad para poder superarlos y así lograr nuestro propósito que es ser libres para disfrutar de nuestra vida, ya que una ofensa funciona como cadenas que nos detienen en la vida.

Es imposible pasar por esta vida sin haber sido agraviados de una u otra forma. Es más, ser ofendido es algo común en cualquier sociedad.

Este tipo de ofensas ocasionan una ruptura en las relaciones de la misma sociedad lo cual implica un desgaste de energía. Por eso cada ruptura en una relación produce demasiado desgaste y no sólo emocional sino que es un desgaste que se ramifica tanto en nuestra mente como en nuestro cuerpo. Este desgaste es el que también nos quita la paz y el descanso.

Esto explica por qué algunas personas sufren mucho para poder dormir en la noche pues su descanso ya no es tan efectivo. De ahí que cuando despiertan suelen sentirse aún más cansados que cuando se acostaron.

En este mundo vamos a encontrar el tipo de personas que ofenden por deporte aunque también es verdad que gran parte de las ofensas no son intencionadas pues seguramente muchas serán por choque entre tradiciones, hábitos y culturas.

Antes de entrar más a profundidad sobre los agravios quiero compartir una analogía de lo que es ofender.

El que ofende es como un soldado que toma preso a alguien, aunque sin darse cuenta se convierte en el carcelero que en realidad es más preso que el mismo reo. Pues el carcelero se queda constantemente vigilando al preso y no puede moverse ni disfrutar de su vida. En otras palabras, el verdadero preso es aquel que ofende pues si el ofendido escoge no ofenderse entonces será automáticamente libre mientras que el ofensor seguirá en la cárcel que él mismo edificó.

 

Agravios

37 »No juzguen a los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se vuelva en su contra. Perdonen a otros, y ustedes serán perdonados. 38 Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio».

— Lucas 6.37-38 NTV

Según Dante Gebel, las ofensas se pueden categorizar en 3 niveles:

Ofensas Menores

Estas son las ofensas más comunes que se presentan día a día.

A la mayoría de nosotros nos gusta que nos juzguen por nuestras motivaciones mientras que nosotros juzgamos a los demás por sus acciones. De ahí la famosa frase del chavo: “fue sin querer queriendo”.

Por eso mismo solemos creer que tenemos motivos justificables para actuar mal mientras que los demás no tienen ningún motivo justificable para actuar mal.

Este tipo de ofensa menor no debería de tener lugar en nuestra mente ni en nuestra vida. Con esto no digo que nunca van a suceder, lo que digo es que no debemos de prestarles mayor atención o importancia.

Estas ofensas revelan lo que realmente tenemos en nuestro corazón pues un corazón en paz y libre no se ofendería por cosas que son muy tontas bajo perspectiva.

La mayoría de los divorcios ocurren por pequeñas grietas que se abren porque uno de los dos se empieza a irritar y empieza a sobre-dimensionar estas ofensas menores.

Ofensas Mayores

Estas ofensas incluyen aquellas ofensas con implicaciones legales. En esos casos se deben hacer valer nuestros derechos aunque en esta categoría también están las ofensas que nos hacen desear el mal de otra persona lo cual es tóxico para nosotros mismos.

15 »Si un creyente peca contra ti, háblale en privado y hazle ver su falta. Si te escucha y confiesa el pecado, has recuperado a esa persona;

— Mateo 18.15 NTV

Como dice Jesús, lo que uno debería de hacer en estos casos es ir a hablar directamente con el ofensor y aclarar el tema. Da igual si tú no hiciste nada pues el propósito de hablar es para crear una reconciliación que los beneficiará a ambos, empezando por ti mismo.

La respuesta natural de un ser humano ante un ataque es por medio de ataques por eso debes de ir a hablar con la actitud de conciliación, no con ganas de agrandar el dolor o la disputa.

Si las categorías menores son tratadas como si fueran ofensas mayores entonces el problema se hace más grande de lo que es. La ofensa menor es algo que tú mismo debes de superar en lugar de exagerar su gravedad.

18 Hagan todo lo posible por vivir en paz con todos.

— Romanos 12.18 NTV

No podemos controlar a los demás, por eso en algunas ocasiones cuando busques reconciliación encontrarás personas que no están dispuestas a hacer las paces sino que prefieren aferrarse a su odio. En esos casos tú sólo debes hacer lo que esté en tus manos para restablecer la paz y si la otra persona no colabora entonces déjalo ir. Debido a que tú si hiciste las paces en tu corazón si habrá paz aunque la otra persona siga aferrado a su odio.

Ofensas que te cambian la vida

Estas son ofensas que parten tu vida en un antes y un después, en donde toda tu vida deja de ser la misma. Estas son ofensas que parecieran imposibles de perdonar. Son las ofensas más difíciles de perdonar.

Para empezar debes decidir si quieres aferrarte a ese dolor o ser libre aunque te cueste toda una vida lograrlo. Y debes saber que no puedes continuar hasta que tomes la decisión de ser libre, porque de lo contrario seguirás atado a ese dolor/odio.

A veces para superar estas ofensas demoras mucho porque cada día debes de tomar pequeñas dosis de misericordia para poder ir perdonando poco a poco.

 

Hay personas que se consideran perfectos y libres de pecado, por eso creen que no necesitan de la misericordia de Dios. Como creen no necesitar de misericordia entonces nunca perdonan, escogen aferrarse al dolor y al odio.

Algunas personas definen la depresión como un odio o ira dirigida hacia dentro de uno mismo. Es decir, que en lugar de explotar, implosionan.

Muchas enfermedades tienen su raíz en el rencor y odio por rupturas relacionales no resueltas.

Perdonar no implica desvalorar el dolor que produjo la ofensa, se trata de resanar esa herida para poder retomar la vida y poder disfrutarla.

El rencor te llevará más lejos de lo que querías ir, te mantendrá más tiempo lejos de lo que querías quedarte y te costará más de lo que querías pagar.

 

Vemos que cualquiera sea la ofensa lo mejor es perdonar, ya sea fácil o no, vale la pena empezar ese proceso para poder ser libres y disfrutar de la vida que para eso la tenemos.

La primera cosa que debemos hacer para poder entender la misericordia de Dios es hacer la Oración de Fe haciendo [Click Aquí]. Y así podemos empezar una nueva vida con un carácter que no se ofende por tonterías.

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Nos vemos en una próxima publicación. Tschüss!

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