Muchos creen ser libres por que pueden hacer lo que quieren pero no es cierto pues carecen de libertad interior en donde ellos mismos son sus carceleros.

Yo también viví esa experiencia de una iglesia religiosa, en donde se juzgaba todo. Desde lo que vestías hasta el tipo de cabello que usabas. Las personas eran muy estrictas por cosas poco razonables y esa era la razón por la cual a pesar de creer en Dios no quería relacionarme tanto con la iglesia.

Libertad interior

Vamos a aprender lo que significan realmente los mandamientos porque muchos creen que son órdenes de un opresor pero no es así, pues Dios nunca tuvo la intención de volvernos esclavos.

Yo soy el SEÑOR tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo.

— Deuteronomio 5:6 NTV | Libertad interior

Si Dios nos rescató de la esclavitud entonces no tiene sentido que se considere como un opresor. Es por eso que para los judios no existen los mandamientos sino enunciados que explican quienes somos como seres humanos.

En el hebreo antiguo se llaman «Asereth ha-D’bharîm» que significa «Las diez palabras».

Debes entender el contexto y es que recientemente Dios había rescatado a su pueblo de las manos esclavizantes de los Egipcios. Y es en ese momento de libertad que les da las instrucciones de lo que significa vivir como ser humano para evitar la esclavitud interior. Porque a pesar que Dios los liberó, su pueblo aún traía la esclavitud en su interior.

Dante Gebel expresa una analogía muy interesante de lo que son «Las diez palabras» pues él dice que son instrucciones. Por ejemplo, supongamos que compras una carpa para ir de campamento, al momento de armar la carpa decides leer sus instrucciones. Si decides saltar algunas instrucciones es probable que la carpa termine incompleta, si decides que no le vas a poner la cobertura porque te parece tonto entonces si llueve tu carpa se inundará. Por lo tanto, podemos decir que si no sigues estas instrucciones, la carpa no cumplirá su propósito.

Lo mismo sucede con «Las diez palabras» pues son instrucciones de lo que nosotros somos como seres humanos para que podamos cumplir nuestro propósito en la tierra. Al robar, matar y engañar, estás perdiendo tu esencia como ser humano y por eso no vas a poder lograr el propósito por el cual existes.

Déjame preguntarte dos cosas que son muy distintas: ¿de qué eres libre? y ¿para qué eres libre?

Algunas personas dirán que son libres para beber tanto alcohol como deseen pero la verdad es que no son libres pues no pueden dejar el alcohol. En otras palabras, son libres para beber pero no son libres del alcohol.

Y pareciera contradictorio pero para poder ser libres debes de rendirte ante Dios porque aunque muchos no lo quieran aceptar, son esclavos de si mismos y están atrapados en su interior. Sabes que tienes que dejar ciertos hábitos pero tú mismo no te lo permites, por eso es necesario rendirse ante Dios.

El alcoholico dice:
– Yo tomo para olvidar.
– ¿Para olvidar qué?
– Para olvidar que son un alcoholico.

Un chiste de Dante Gebel que decidí compartir pues por más gracioso que parezca, es la verdad de muchas personas. Es por eso que el rey David hace esta declaración:

44 Seguiré obedeciendo tus enseñanzas
por siempre y para siempre.
45 Caminaré en libertad,
porque me he dedicado a tus mandamientos.

– Salmos 119.44-45 NTV | Libertad Interior

También en Santiago encontramos la relación entre seguir «Las diez palabras» con la libertad:

25 Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.

– Santiago 1.25 NTV | Libertad Interior

El pecado es lo que te quita la libertad desde tu interior. Y no nos engañemos porque no existe tal cosa como «caer en pecado» ya que todo pecado es premeditado.

Si tienes un hábito tan arraigado que no te permite reordenar tus prioridades, entonces eres un esclavo de ese hábito. Por lo general son estos los malos hábitos que destruyen nuestra vida y sabotean nuestro trabajo. Los hábitos deben hacerse por amor, no por obligación.

 

Es buen momento para que le preguntes a Dios ¿cuál es el diseño para mi? y háblale sobre tu prisión que es aquel hábito tóxico que no puedes dejar.

Si es tu primera vez hablando con Dios y quieres abrir tu corazón, entonces empieza con esta oración para aceptarlo en tu corazón: [Oración de Fe].

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