Es mío para administrarlo

Es mío para administrarlo | Steven Furtick | Gamechanger

No soy la fuente ni tampoco soy el dueño, pero es mío para administrarlo. Es un buen tiempo para aprender a administrar los milagros.

Ya vamos en la cuarta enseñanza de la serie [gamechanger] y continuamos junto a Steven Furtick. Si te has perdido las otras enseñanzas entonces revísalas primero antes de continuar con esta.

Ahora hablemos sobre quejarse porque de tiempo a tiempo sin darme cuenta suelo quejarme aunque no es exactamente lo que piensas.

Algunas veces quejarse no es una señal de despreocupación o de ingratitud. Es simplemente que cada privilegio está acompañado por una gran carga de responsabilidad y esa responsabilidad puede representar un conflicto en nuestra vida.

Quizás también has escuchado que cada victoria es precedida por una batalla, pero la cuestión es que muchas veces nos cansamos de luchar aún a pesar de tener asegurada la victoria.

Por lo tanto, no es una cuestión de ingratitud porque la gratitud no es una actitud sino que es una acción.

Como la mayoría, yo también pensaba que la gratitud era una actitud, pero no es así. La explicación está en las escrituras en donde Dios nos manda a ser agradecidos, pero una actitud no es algo que se pueda mandar. Por lo tanto, lo que Dios manda es una acción y no una actitud.

Aquellas acciones de gratitud son las que producen el sentimiento de gratitud.

Por ejemplo, una cosa que he aprendido hacer como hábito es que todos los días recuerdo lo que me ha sucedido a lo largo del día. De esta forma encuentro diversos eventos por los cuales estoy agradecido.

Como puedes notar, la gratitud no es un sentimiento forzado. Soy agradecido al recordar los detalles y bendiciones de cada día.

Por eso es importante que primero sepas que Dios hizo el día pero solo tú puedes administrarlo.


EP.016 Es mío para administrarlo

Esta es la version en audio de la enseñanza que también está disponible en [Spotify].


Administra tus milagros

Cuando todo el pueblo terminó de cruzar el río Jordán, el Señor le dijo a Josué: «Elegid un hombre de cada una de las doce tribus de Israel, y ordenadles que tomen doce piedras del cauce, exactamente del lugar donde los sacerdotes permanecieron de pie. Decidles que las coloquen en el lugar donde hoy pasaréis la noche». Entonces Josué reunió a los doce hombres que había escogido de las doce tribus, y les dijo: «Id al centro del cauce del río, hasta donde está el arca del Señor vuestro Dios, y cada uno cargue al hombro una piedra. Serán doce piedras, una por cada tribu de Israel, y servirán como señal entre vosotros. En el futuro, cuando vuestros hijos os pregunten: “¿Por qué están estas piedras aquí?”, vosotros les responderéis: “El día en que el arca del pacto del Señor cruzó el Jordán, las aguas del río se dividieron frente a ella. Para nosotros los israelitas, estas piedras que están aquí son un recuerdo permanente de aquella gran hazaña”». Los israelitas hicieron lo que Josué les ordenó, según las instrucciones del Señor. Tomaron las piedras del cauce del Jordán, conforme al número de las tribus, las llevaron hasta el campamento y las colocaron allí. Además, Josué colocó doce piedras en el cauce del río donde se detuvieron los sacerdotes que llevaban el arca del pacto. Esas piedras siguen allí hasta el día de hoy.

Josué‬ ‭4:1-9‬ ‭NVI

Aquí Dios usa un principio de paternidad que consiste en que Él da y nosotros lo administramos.

El momento en que relacionamos ese principio con nuestra vida, el dinero y demás, es cuando seremos liberados parcialmente de la presión que estas producen en nuestro diario vivir. Porque es de Dios para dar y de nosotros para administrar.

El contexto en la historia de Josué es que la nación de Israel estaba pasando por una nueva etapa de administración. Moisés ya no era su líder sino que era el tiempo de Josué para liderar al pueblo de Israel.

Otra diferencia en esta nueva temporada era que los Israelitas necesitarían madurar en su mentalidad.

Ellos tendrían que administrar los milagros lo cual es algo nuevo incluso para la mayoría de nosotros porque se nos ha enseñado a esperar los milagros, a creer en los milagros y a cómo recibirlos, pero es la primera vez que escuchamos sobre administrar los milagros.

Aunque esa es la cooperación entre Dios y la humanidad, en donde Dios provee y nosotros administramos.

Solemos preferir que Dios nos cargue para poder cruzar el río pero en la realidad es que Él nos está esperando en el otro lado.

En otras palabras, va a requerir de acciones por nuestra parte.

Ahora, vamos un poco más adelante en el tiempo para entender algo importante que está relacionado con esas 12 piedras.

Un Dios olvidado

También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel.

Jueces‬ ‭2:10‬ ‭NVI‬‬‬‬

Toda la idea con las 12 piedras era para que siempre recordaran a Dios y lo que Dios ha hecho por Israel (algo así como un monumento), sin embargo en algún momento en medio de las generaciones, los Israelitas dejaron de contar la historia a pesar de que las piedras siguen ahí hasta hoy.

Quizás las batallas consumieron su mentalidad y por eso se enfocaron solo en las batallas ignorando las bendiciones.

Es de vital importancia para este momento que notes la función del evangelio como la historia que nosotros debemos de seguir compartiendo. Es la historia de Dios pero es nuestra para administrar y ese es un gran privilegio.

Todo lo bueno que Dios hace en nuestra vida viene de nuestra habilidad de reconocerlo en medio de nuestras circunstancias.

Lo que estoy diciendo es que no hay duda de que Dios está haciendo grandes cosas por nosotros, pero la cuestión es que nosotros no siempre somos capaces de reconocerlo. Especialmente cuando estamos en medio del proceso.

Necesitamos administrar nuestras emociones en medio de las circunstancias porque eso determinará lo que sucederá después en nuestras vidas.

Moisés murió en el monte Nebo viendo la tierra prometida mientras que Josué dirigía al pueblo hacia la tierra que Dios le había prometido a Moisés.

Ambos habían visto milagros pero la diferencia estaba en cómo las habían administrado.

Moisés administró los milagros según su miedo y no según su fe.

Para la nueva temporada, los Israelitas necesitaban a un líder que actuara por su fe.

La victoria es de Dios pero es nuestra para administrarla.

Todo el mensaje se puede resumir en una sola palabra: Administrar.

No se trata de sentimientos o de actitudes, se trata de hacer.

Si aún no lo has hecho, haz esta oración creyendo:

Señor, te reconozco como mi salvador debido a que me salvaste de mis pecados y me diste una nueva oportunidad. Cada día reconoceré tu gracia en mí, contaré tu historia y lo que haces por mí en cada día de mi vida. Mi corazón está dispuesto para cambiar y mi mente para ser transformada. En el nombre de Jesús, amen.

Cada día debes de revivir esta historia y lo que Dios está haciendo en tu vida para que nunca lo olvides.

Ese era todo el mensaje.

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Nos vemos en una próxima publicación.

Tschüss!


Fuente de la enseñanza

  • Are you managing your miracle? | Steven Furtick | Gamechanger | [Link]
Lenus :